Una de mis frases favoritas de los españoles es “abrir un melón”.
Así que hoy voy a abrir un melón del mundo ELE:
“Es mejor aprender con un profe nativo.”
Y tal vez nadie lo diga en voz alta, pero esa idea está ahí, detrás de las cámaras, arraigada en nuestro sistema de creencias.
- En un anuncio de trabajo: “Se busca profe nativo para dar clases en nuestra academia.”
- En la búsqueda de nuevos estudiantes: “Aprende español con profes nativos.”
- En la narrativa de un profe: “Para un nivel C1, mejor que vaya con un nativo.”
Sí, hay estudiantes que buscan profes nativos pensando que así van a aprender mejor. Otros, prefieren a los no nativos que comparten su lengua materna.
Pero debajo de estas elecciones hay mucho más que una simple preferencia.
Lo que se internaliza:
- “Yo no puedo enseñar todo lo que un nativo puede enseñar.”
- “Después de cierto nivel, ya no soy suficiente para mis estudiantes.”
- “Un nativo no comete errores y tiene un acento nativo que yo no tengo.”
Estas ideas no solo duelen, te hacen dudar de tu valor profesional. Y cuando eso pasa, todo se complica.
Ser un profe no nativo es una parpectiva valiosísima
Ofreces:
- La prueba viviente de que sí se puede aprender (y enseñar) una lengua extranjera.
- Un entendimiento profundo del proceso: los bloqueos, los atajos y las frustraciones.
- Inspiración real, sin parecer inalcanzable.
Un buen profe es aquel que genera valor, acompaña y empodera a sus estudiantes.
Rompiendo el mito
- El cambio de narrativa en la industria empieza por nosotros.
- Conecta con tu forma de aprender y enseñar desde una mirada más empática contigo mismo.
Utiliza mi recurso gratuito, Checklist exprés para identificar estilos de aprendizaje, para recordar cómo aprendiste tú y cómo puedes aplicar los estilos de aprendizaje en tus clases.
Recuerda, ser profe no nativo no te define.
Lo que sí te define es tu capacidad de guiar y generar transformación.
Si me quieres contar tus reflexiones, te leo con el corazón abierto.
Un abrazo apretado,
Anaheli