Siempre me he considerado una persona bastante apasionada y trabajadora, pero en el 2024 toqué fondo.
Para el contexto, vamos a retroceder unos años, concretamente al 2017, cuando llegué a Polonia:
- recién casada
- 25 inocentes añitos de vida
- 4 maletas a tope con cosas nada útiles
- 0 idea de lo que estaba haciendo
En uno de esos momentos en los que no había nada que perder, se me presentó la oportunidad de empezar a enseñar español en una academia. Ya saben, en nuestra industria cualquiera que sea nativo tiene una oferta de trabajo (aunque no sepa ni pío de cómo enseñar).
Y descubrí lo mucho que me gustaba. Me preparé, estudié, me formé, desarrollé grandiosas habilidades en combinación con mi carrera original, psicología.
Me independicé y me llené de estudiantes felices. Todo era perfecto. Me fui a vivir mis dos años de nómada digital. Viajé por el mundo enseñando español, era un sueño.
Empezaba a cansarme y de pronto me cruzaba la idea de hacerlo diferente, más sustentable, pero lo dejaba pasar. En uno de esos momentos de motivación, compré una entrada para un evento para profes de idiomas que se llama “Make it Happen!”, pero faltaban meses para que se llevara a cabo.
Un buen día de septiembre la rutina me ganó y me agoté, todo perdió el sentido. No estaba cansada, sino hecha polvo (por no decirlo de una forma menos elegante). Así que lo decidí, les dije a mis estudiantes que trabajaría hasta diciembre, estaba preparada para tomarme un sabático y pensar qué diablos haría con mi vida.
Pero todavía tenía la entrada al evento. Estuve a punto de no ir, pero no sé, tenía tan solo unos meses viviendo en Varsovia y no conocía a casi nadie, pensé que era mejor estar ahí que quedarme en casa. Supongo que también sentía curiosidad.
Y al final volví de ahí con una visión totalmente nueva.
Y entendí que no podía sola y busqué ayuda.
Y sí, dejé a muchos de mis clientes.
Y me confronté e hice un profundo trabajo personal para encontrar qué es lo que me mueve y qué es lo que quiero.
Y aunque sigo en ese proceso, hasta ahora estas son mis cuatro reflexiones:
→ Trabajar con profes no nativos combina lo que más me gusta: enseñar los niveles avanzados de la lengua y la guía que siempre les he brindado, esa guía que simplemente me sale natural por mi primera profesión, la psicología.
→ Acompañar a long-life learners de español en sus diferentes etapas (enamoramiento, amor profundo, rompimiento, abandono, odio, certificación, reconciliación y más) me mueve muchísimo y sé cómo darles las mejores herramientas terapéuticas y lingüísticas (y no, no es otra clase de subjuntivo).
→ Estoy encontrando mi voz y está bien, agradeceré eternamente a todos los que me acompañen en este proceso.
→ Soy extremadamente buena en lo que hago y tengo muchísimo que aportar. Y estoy totalmente en desacuerdo con muchísimas cosas que pasan en nuestra industria y quiero luchar por crear un mejor lugar para mí y para todos los que estamos en ella.
Ahora que ya me conoces un poco más, aquí te dejo cómo podemos estar en contacto:
- Inscríbete a mi newsletter, Comunidad ELÉvate, donde comparto cositas de la lengua, de psicología de aprendizaje, de DELE, etc.
- Apúntate a la lista de espera de mi curso ELÉvate de profe a EXPERTO. Sin compromisos, solo para que seas de las primeras personas en saber de qué va (y tengas un precio especial).
- Tómate un café virtual conmigo para que platiquemos de cómo podemos colaborar juntos.
- Escucha “El podcast para profes de idiomas con ambición” donde hablamos sin filtro de ser profe, freelancer y jefe de marketing, todo al mismo tiempo.
Me encantará escucharte, leerte y saber si tú también has vivido algún tipo de transformación.
Un saludo,
Anaheli